Muchas maneras de vivir (I). Despertar lo humano

“Si el público no puede crear, el teatro no puede crear”… (Edward Bond)

La pasada temporada, el joven director de teatro Carlos Aladro y su compañía Teatro en Tránsito, con la que tengo el privilegio de trabajar, estrenaban a Edward Bond, el dramaturgo vivo más importante de la segunda mitad de nuestro siglo XX y paradójicamente un autor desconocido en España (la obra Saved, una de las más emblemáticas del autor, llegó a nuestro país con 35 años de retraso, dirigida por Josep Maria Mestres para la compañía Zitzània, y se pudo ver en el Teatre Lliure en 1998). Bond apenas ha sido traducido al castellano, ya que solamente se conocen las versiones catalanas de sus obras Lear y No en tinc, (ambas en 2003), la versión catalana de Have I None (Otro no tengo) que Aladro se atrevió a montar en castellano en noviembre de 2009, en la Sala Fernando de Rojas del CBA de Madrid y después en gira.

Pensando en el cachondeo en el que se ha convertido España, en tanta absurdez y engendro democrático, recordaba las reflexiones de Edward Bond porque son tan lúcidas y tan actuales que no es posible dejarlas a un lado, sino sentirse seducida por su brillantez y cordura. Have I None, escrita en 2000, y con claras raíces en novelas como Farenheit 451, de Ray Bradbury, Un mundo feliz, de Aldous Huxley o 1984, de George Orwell, es una parábola futurista que advierte sobre los instrumentos de control de nuestras sociedades y los que las gobiernan con un poder que podría convertirse en absoluto. Una sociedad apática en la que el consumo ha domesticado a la razón. Un futuro donde el pensamiento y la memoria han sido prohibidos y donde el comportamiento humano está reglado. La deshumanización, el control absoluto sobre las acciones de los hombres, el totalitarismo, son puestos sobre un escenario desolado y desolador.

Y es que, ¿no vamos hacia eso? En este país de favoritismos y del todo vale, que se va derrumbando ante la pasividad, es todo un cachondeo: La Ley del Aborto, según la ministra de “Igualdad”, B. Aído, permitirá a las mujeres de 16 y 17 años tomar la decisión de interrumpir su embarazo sin tener que contárselo a sus padres (es paradójico, para abortar están capacitadas, pero para votar no, puesto que no han alcanzado la mayoría de edad), tratando, así, de “dar coherencia al marco jurídico y evitar intervenciones clandestinas”; o ahí está la posible nueva Ley de Igualdad y no Discriminación, que no tiene pérdida en ninguno de sus artículos, una ley para regular la vida pública y también la vida privada, para controlar la libertad de opinión y para promover la igualdad por obligación, no importa el sexo o las condiciones físicas (ya me veo mandando mi CV para levantar ladrillos y encima ser elegida), la edad, la lengua (vaya, ¿podré hacerlo en Cataluña?), la orientación sexual, etc. Se clausuran iglesias católicas –sea uno o no católico, no conozco ningún país que dé la espalda a su propia historia y cultura─ para no herir susceptibilidades, pero se “penaliza” a un profesor por hablar del jamón de Trevélez en una clase donde hay un niño musulmán.

Redefinir nuestra posición como seres humanos

Edward Bond dice que es preciso redefinir nuestra posición como seres humanos en el mundo. Y el teatro, ese olvidado y no menos importante, nos “permite recrear el mundo y ejercitar nuestro juicio sobre él”. Por eso en sus obras, el dramaturgo conduce al espectador a las peores situaciones, ya que lo más horrible, y eso lo vemos cada día, puede ocurrir en un ambiente cotidiano.“El límite del universo puede encontrarse en la mesa de una cocina. Tienes que servirte de todo el universo para comprender qué significa ser un ser humano”.

Bond asevera de forma categórica que nos hallamos ante un dilema aterrador. “Nuestro instinto natural tiene que ver con nacer, hacer el amor y morir. La economía ordena, consume, destruye. Estos dos parámetros colisionan y provocan una ruptura en la sociedad. De esta manera, la sociedad se encuentra cada vez más desorientada y se vuelve más destructiva”, explica. “La humanidad se ha convertido en una mercancía”, añade. Por eso es fundamental recrear en escena qué significa ser humano…“La imaginación y la razón son los instrumentos que podrían servir para salir de esta situación”, reflexiona. De ahí la necesidad de una nueva cultura que nos indique en qué consiste ser un ser humano: “Todo lo que un ser humano persigue hoy es conseguir sus propias metas dentro de la sociedad; en lugar de formar una comunidad, se fuerza al individuo a perseguir sus propios objetivos. A esto se le llama competitividad, individualismo, y es contrario a ese renacimiento de la cultura”.

Distopía futurista, pesadilla claustrofóbica, Have I None retrata un mundo psicótico y gris sin pasado y sin identidad. Un paisaje post apocalíptico, una humanidad en ruinas a la que se le ha hecho una lobotomía general que difícilmente se puede eludir. La obra, de gran atractivo, obliga al espectador a realizar un ejercicio inusual ─reconstruir el fondo de la trama o reinterpretarlo, tomando en cuenta el testimonio del presente más inmediato─, y plantea muchas preguntas, pero deliberadamente no aporta ninguna respuesta. En manos de Bond, el porvenir termina siendo un recurso dramático más para hablar del presente. Un más que probable presente distópico.

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Acerca de Alexis Fernández

Me llamo Alexis, soy periodista y experta en comunicación cultural. Trabajo desde hace doce años en el ámbito de la comunicación de las artes escénicas y de la música, pero antes he ejercido como reportera a pie de calle y a mano siempre de un bolígrafo, como redactora de Cultura y Espectáculos y también como discreta crítico de teatro. Puedo decir, modestamente, que mi experiencia me avala, que algunas cosas ya las he visto y otras aún no alcanzo a ver. Pero, al igual que me conmueven las vistas desde una montaña y los tejados, me gusta sentir que estoy en la Summa Cavea de un teatro -el lugar destinado antiguamente a las mujeres y los niños, la parte de arriba-, mirarlo todo desde allí, sin prejuicios, contemplar un pedacito de mundo contenido en un escenario y disfrutar...
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2 respuestas a Muchas maneras de vivir (I). Despertar lo humano

  1. batiscafo dijo:

    Me encanta el enfoque,Alexis! y lo comparto tristemente.

  2. Ra.raíña dijo:

    ¿Cómo hacer que resurja el existencialismo y la espiritualidad? Qué difícil es definir “ser humano” y el autoconocimiento en una sociedad tan hedonista…

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