Hilandera de sueños

Entrevista realizada para la revista infantil en papel Érase una vez. Se puede leer también en su versión digital y ampliada en http://www.revistaeraseunavez.es/hilandera-de-los-suenos-lidia-rodriguez-de-teatro-en-el-aire/ que reproduzco aquí

Lidia Rodríguez, directora de Teatro en el Aire: “Nuestro deseo es hacer que el público entre, como Alicia tras el espejo, en un espacio-tiempo de ensueño, donde todo su ser esté dispuesto al juego”

Todos los espectáculos de Teatro en el Aire son experiencias llenas de sonidos, olores, texturas, imágenes sugerentes vividas en la penumbra, el silencio y la compañía de la palabra poética, elementos que contribuyen a desplazar al espectador a través de un mundo sensorial íntimo, intuitivo, natural y sin prejuicios. Delicada y dulce como los montajes de los que forma parte, esta directora y actriz chilena que se hace llamar “La Negra” cuando crea escenografías y transforma poéticamente los espacios, llegó en los 90 a Madrid. Ha trabajado con la Compañía Teatro de los Sentidos, y en 2002 fundó Teatro en el Aire, en busca de un lenguaje escénico distinto. Hilandera de los sueños, te encontrará en los mares, aunque sean secretos…

Lidia Rodríguez, La Negra. Foto de archivo

Lidia Rodríguez, La Negra. Foto de archivo

El Teatro sensorial de Teatro en el Aire, ¿es una ruptura formal con el concepto tradicional de teatro o es, en cierto modo, una aproximación a la esencia, a la emoción desde otra perspectiva?

Ruptura nunca. Nuestra labor artística se basa en el rito, en visibilizar la importancia de éste en nuestra cultura de consumo rápido y desechos. En hablar de lo pequeño que es siempre grande. Nuestro deseo fundamental es hacer que el público entre como Alicia tras el espejo y descubra su ser más sensible, se emocione y le lleve a un espacio-tiempo de ensueño donde todo su ser esté dispuesto al juego. Un juego libre y serio.

-El hecho de que en vuestros espectáculos todos formemos parte del mismo universo y del mismo espacio escénico, ¿contribuye a que el espectador suelte “amarras” y se deje llevar?

Siempre desde TEA se ha trabajado como punto de partida con un gran pretexto para investigar: la muerte, la celebración, la cama, la gestación. Cuando esto está sobre la mesa, primero nace siempre el espacio onírico al que el público será invitado. Para mí, como creadora de la escenografía, es fundamental para que esta magia suceda. La instalación plástica tiene que invitar al ensueño y a esa apertura sensible que se necesita. Cuando esto ya existe y los artistas y actores juegan con ello, es cuando las “amarras” se desatan y el público entra suavemente en su propia escucha y su ser sensible.

-¿Cómo es vuestra experiencia con el público y qué os aporta a la hora de hacer el siguiente montaje?

El público es fundamental para el buen desarrollo de cada una de las piezas de la compañía. Todo está al servicio para que él sea el protagonista de su propia dramaturgia. Cada una de las personas que asisten a nuestras experiencias carga consigo una vida que llena de contenido el rito al que está invitado. La experiencia con el público nos nutre siempre, por eso el trabajo nunca está cerrado, siempre existe un margen importante para improvisar y volar libres según el público que entre en la experiencia. Insisto siempre en que nuestra investigación debe construirse a partir de ese encuentro con el otro, con el público.

-Qué importancia tiene el texto en el teatro sensorial.

El texto es casi siempre lírico, la palabra está presente también desde una forma muy abierta en su lectura. Creemos que así podemos darle universalidad a las miles de formas de sentir y de estar en el mundo. El público hace su propia dramaturgia a partir de su experiencia vital y esto es lo que realmente nos interesa que pase. Que ellos sean los que generen la pieza. Que hagan su propia interpretación a partir de lo que les pasa en su cuerpo vivo y sensible.

-Parece que vuestros espectáculos persiguen que nos reconozcamos a nosotros mismos, que esa memoria esencial con la que nacemos esté presente en nuestras vidas. En definitiva, una especie de contribución a que sepamos quiénes somos, con cierto aprendizaje de que debemos vivir cada instante…

Es verdad, es así. Trabajamos desde lo artístico para contar y hacer sentir que somos importantes, una arenita en el mundo que entre todos la poblamos. Tenemos miles de preciosos momentos en el día para estar más felices. En el instante en que seamos más conscientes de que estamos vivos y que podemos gozarnos y hacer gozar, la vida será más noble con nosotros, la sentiremos más intensamente. El olor de tu madre arropándote en el pecho perdura en nuestra raíz, el calor de la hoguera en invierno te recuerda el frío que has pasado allí fuera. La vida tiene sus contrastes y son importantes para encontrar el verdadero significado de estar aquí. Desde TEA hacemos una invitación a detenernos en esa belleza y mirar a los ojos con calma. El cuerpo tiene una memoria muy potente, no olvida nunca.

-Ahora, entre otras cosas, estáis de gira con Nido azul y pronto estrenaréis en El Sol de York Sueños en el arrozal, dos espectáculos de teatro sensorial para niños. ¿Cómo se trabaja un espectáculo de teatro sensorial para niños en contraposición con uno para adultos? ¿Son los niños, que no tienen prejuicios, y todo está intacto en ellos, más sensoriales que los adultos?

Las dos experiencias creadas para los más pequeñitos son, sin duda, una invitación a la calma y la quietud que necesitan los niños para expresar su sentir. Hemos estado el año pasado en la Escuela Infantil CREA como residentes artísticos, y allí hemos podido investigar sobre la intervención libre de los niños en el Arte. En este atelier cada semana se les invitaba a ser parte activa de un escenario con distintos materiales y elementos, y entraban en el ritual con plena libertad. No existía para ellos ningún tipo de restricción ni pauta a seguir. Eran libres de expresar y vivir ese presente. Una gran lección para nosotros, los adultos, que todo lo queremos bien explicado y estructurado. Las experiencias para los adultos son diferentes, pero no menos enriquecedoras. Con ellos jugamos a descolocarlos, a ponerlos en el lado de Alicia en el País de las Maravillas, para que desde ese juego las capas de su cebolla bien armada se les caigan poco a poco. Sacar las capas a la cebolla y llegar al corazón de su historia sensible y bella es el reto.

-¿Qué nos vamos a encontrar en Sueños en el arrozal?

Un encuentro con la quietud, con los movimientos suaves y ondulantes de la actriz que lo articula. Mercedes Salvadores hace un precioso trabajo en escena, donde el arroz se transforma en sus manos, como una maga transforma el día en noche. Los niños y niñas, con sus familias, entran en una burbuja suave y amorosa para detenerse a mirar, escuchar y sentir.

-¿Cómo lográis que los niños estén quietos y atentos?  

Los niños y las niñas están en sintonía contigo, ellos perciben a flor de piel. Y nosotros somos muy conscientes de esto. Si les atiendes con confianza y quietud, ellos te responden así. Hay que dar tiempo a que esto ocurra, los adultos tenemos demasiada prisa. La lectura de los niños es siempre de una sabiduría asombrosa, creo que todos tendríamos que recuperar al niño o niña que albergamos dentro de nosotros. Para trabajar con ellos creamos un ambiente acogedor, luces tenues, movimientos suaves, palabra fragmentada y poética, y, sobre todo, damos espacio para que se expresen como quieran y sientan.

Sueños en el arrozal, para niños de 1 a 5 años, estará en cartel en El Sol de York del 21 de diciembre al 5 de enero. Y, aunque dentro de poco se tendrá que hacer teatro en el aire para escapar del 21% de IVA en la Tierra, asistir a un espectáculo de esta compañía es como subir un palmo del suelo y hacer que los sueños lleguen al corazón.

 

Una imagen de Sueños en el arrozal. Teatro en el Aire

Una imagen de Sueños en el arrozal. Teatro en el Aire

Sueños en el arrozal

Cristina Peregrina y Lidia Rodríguez

Duración del espectáculo: 35 min.

Número de espectadores por función: 50

Precio: 8 €

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Acerca de Alexis Fernández

Me llamo Alexis, soy periodista y experta en comunicación cultural. Trabajo desde hace doce años en el ámbito de la comunicación de las artes escénicas y de la música, pero antes he ejercido como reportera a pie de calle y a mano siempre de un bolígrafo, como redactora de Cultura y Espectáculos y también como discreta crítico de teatro. Puedo decir, modestamente, que mi experiencia me avala, que algunas cosas ya las he visto y otras aún no alcanzo a ver. Pero, al igual que me conmueven las vistas desde una montaña y los tejados, me gusta sentir que estoy en la Summa Cavea de un teatro -el lugar destinado antiguamente a las mujeres y los niños, la parte de arriba-, mirarlo todo desde allí, sin prejuicios, contemplar un pedacito de mundo contenido en un escenario y disfrutar...
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