El hábito de regresar

“[…] nací del guisado del corazón,/ del lecho infinito, para caminar/ sobre esta tierra infinita.” (James Tipton, “Devorando el mundo”)

Hace aún menos de un mes, la italiana Carmen Consoli –una de mis cantantes de cabecera, por eso de que sus canciones revolotean a menudo en mi testera- publicaba su última creación, L’abitudine di tornare. Esa sencilla frase que da título a su single se quedó jugando en mi cabeza en este tiempo de ritmos difíciles y de niebla en la vista, como dice tan sabiamente Natalia V. Regreso hoy a este blog, y descalza, para que mis pies sientan perfectamente el camino, aparto las nubes y me adentro en la sala Nave 73 para descubrir El secreto, de Teatro en el aire, esa compañía de la que ya hemos hablado y que, tras La cama, La piel del agua o Bailando tus huesos, representa, en sus últimos días en Madrid -y esperemos que pronto en el resto de España- este espectáculo de teatro sensorial que rompe toda barrera espacial entre artista, público y obra.

Lidia Rodríguez, directora de Teatro en el Aire, en su personaje de la Tierra.

Lidia Rodríguez, directora de Teatro en el Aire, en su personaje de la Tierra.

Como el resto de “viajeros de este mundo”, pequeña porción allí representada, asisto al aniversario de dos personajes, Belinda y Santiago (Mercedes Salvadores y Rodrigo Villagrán), una pareja que nos invita a una fiesta especial para desvelarnos la receta mágica que los unió. Y así, entre senderos llenos de lirismo, susurros, aromas, historias, música en vivo -el trío búlgaro Stevanov- y texturas que conforman ambientes tan misteriosos como cotidianos, esa reunión de personas desconocidas y conocidas se convierte en una velada de seres que se encuentran en un instante y que disfrutan de un momento de detenimiento en la vida para no hacer otra cosa que gozarla. Parar, para poder verla y sentir su esencia de veras. Porque El secreto no es sino una fiesta en torno al placer de la vida, la narración, el arte y cómo no, el vino, como en las fiestas dionisiacas. Ese vino que riega el disfrute cuando compartimos, y esas miradas atentas, como cuando en la vida no sabemos lo que nos va a acontecer en el siguiente momento.

El Secreto, de Teatro en el aire. Foto cedida por la compañía

El Secreto, de Teatro en el aire. Foto cedida por la compañía

En El secreto Belinda narra su primera experiencia sexual, con una criatura que se deslizó entre sus piernas en las aguas de un lago, y entre metáforas nos conduce al deseo. En El secreto, saboreamos un tomate, que nos aviva el gusto, animamos a nuestro equipo en el juego de la cuchara, con los huevos que Lidia Rodríguez (en el poético personaje de la Tierra) -que gestó este espectáculo hace once años, durante un momento especial de vinculación a la vida, el embarazo de su hija – rompe en la olla en la que está cocinando huevos a la diablesa, que nos serán servidos en conchas de peregrinaje. En El secreto jugamos y danzamos al ritmo de la música, y nos reímos con el pícaro –personaje espléndido que Teatro en el Aire no ha olvidado, y que interpreta tan acertada Rocío Herrera-. En El secreto asistimos a una fiesta en todos los sentidos y para todos los sentidos, con esa luz y ese cierto regusto melancólico de las barracas de feria y de las fiestas de hace décadas en los pueblos, que nos hace recordar el olor a campo, a Naturaleza, a vida, a libertad.

Alimentados en cuerpo y espíritu, Teatro en el Aire nos invita, así, a enamorarnos de la vida, a no sucumbir, a ver y a degustarlo todo con los sentidos, como quien se chupa los dedos después de probar algo delicioso, abriendo esos mismos sentidos al disfrute de cada cosa y cada ser que nos acompaña en este Viaje. A la sutilidad del instante que hace sublime la existencia.

Como la Dorothy de El Mago de Oz, vuelvo a ponerme mis zapatillas de rubí (Pepe H. ya llevaba sus refulgentes calcetines rojos) y, junto con él y los amigos que encontré, Raquel B., Dani G. y Esther M., decido emprender el camino de vuelta. El camino de regreso a la vida, devorando el mundo, degustando el momento.

Equipo de El secreto. Teatro en el Aire. Foto cedida por la compañí

Equipo de El secreto. Teatro en el Aire. Foto cedida por la compañía

 

 

 

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Acerca de Alexis Fernández

Me llamo Alexis, soy periodista y experta en comunicación cultural. Trabajo desde hace doce años en el ámbito de la comunicación de las artes escénicas y de la música, pero antes he ejercido como reportera a pie de calle y a mano siempre de un bolígrafo, como redactora de Cultura y Espectáculos y también como discreta crítico de teatro. Puedo decir, modestamente, que mi experiencia me avala, que algunas cosas ya las he visto y otras aún no alcanzo a ver. Pero, al igual que me conmueven las vistas desde una montaña y los tejados, me gusta sentir que estoy en la Summa Cavea de un teatro -el lugar destinado antiguamente a las mujeres y los niños, la parte de arriba-, mirarlo todo desde allí, sin prejuicios, contemplar un pedacito de mundo contenido en un escenario y disfrutar...
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