El miedo, el amor y la responsabilidad que conlleva crecer: Juan sin miedo y Baila conmigo

Váyanse, dijo el pájaro, porque las frondas estaban llenas de niños que alegremente se ocultaban y contenían la risa. Váyanse, váyanse, dijo el pájaro. El género humano no puede soportar tanta realidad (Eliot, T. S.: Cuatro cuartetos).

El miedo es uno de los problemas infantiles que más preocupan a madres y padres. Pero quién no tiene miedo en este mundo, qué adulto no se enfrenta o se oculta diariamente en todos los que encierra dentro de su corazón. La nueva sala de teatro madrileña La Caja del Terror, el único teatro en Europa dedicado al terror interactivo, que ha nacido hace apenas dos meses en pleno corazón de Madrid (Arganzuela, Paseo de la Esperanza, 16) de la mano de la productora Creaciones Interactivas ―un equipo de profesionales de extensa trayectoria formado por actores, guionistas y especialistas en FX, escenografía y magia capitaneados por Raúl de Tomás―, ha inaugurado su programación infantil con una versión libre de uno de los cuentos de hadas de los Hermanos Grimm contenidos en sus Cuentos para la infancia y el hogar ―después de la Biblia de Martín Lutero la obra en lengua alemana más conocida en todo el mundo e incluida, además, en el Programa Memoria del Mundo de la Unesco en 2005―: Cuento del que fue a aprender lo que era el miedo, popularmente conocido como Juan sin miedo.

Álex Tormo en Juan sin miedo. La Caja del Terror, hasta final de temporada

Álex Tormo en Juan sin miedo, en La Caja del Terror, hasta final de temporada

Creada y dirigida por Álex Tormo ―vinculado a la sala Guindalera con numerosas obras e imbuido en el teatro infantil con éxitos como Cuento de Navidad y Los viajes de Gulliver, del que ya hemos hablado en este blog, o la dirección de piezas como Momo, de Ende, El sueño de Titania y Peer Gynt―, en esta versión propia envuelta en el mundo mágico de los Hermanos Grimm y en el peculiar e imaginativo estilo del actor madrileño ―humor, fantasía y amor al teatro y la literatura―, Juan, que no le teme a nada y quiere conocer qué es el miedo, sale en su busca hacia un castillo embrujado de Transilvania, donde un rey ha prometido que quien logre pasar una noche se casará con la princesa y le será entregado un cofre lleno de tesoros.

Con una escenografía cuidada y “mágica”, la participación del público es una de las bazas de este montaje tiernamente divertido, audaz, lleno de simbología y guiños continuos. Un personaje, Juan, que es casi la continuación o el alter ego del Señor Scrooge y de Gulliver y que, enfundado dentro de una línea dramatúrgica similar, consigue aunar los mejores efectos de ambos, creando un montaje redondo, lleno de encanto, que encandila no sólo a niños, sino también a padres y madres. La atmósfera es ya una garantía: La Caja del Terror es un teatro de casi 200 metros cuadrados divididos en dos plantas y tres espacios (vestíbulo, con un photocall muy inspirado en El pozo y el péndulo de Allan Poe, cripta y sala) ambientados con objetos extraídos de las historias más estremecedoras y con un aforo de hasta 50 personas. Está decorado como un plató cinematográfico de lo más terroríficamente realista, fundamentado en el concepto de proximidad y de calidad gracias a una experiencia teatral diferente, donde cada objeto “maldito” tiene una historia, un truco de magia, unos efectos visuales aterradores que ocultan secretos en cada milímetro de sus paredes. En ellas abundan crisálidas latentes, murciélagos, ataúdes, viejos candelabros, una guillotina y curiosas antigüedades vinculadas a relatos escalofriantes, con la intención de sugestionar al público a través de las sombras y las tétricas historias de misterio creadas por los dos actores –o maestros de ceremonias–. Pero en el montaje para niños, todo esto desaparece para ambientar la escena con pequeñas calabazas iluminadas, cuentos, como el de Manual de brujas o el de casas encantadas de una de nuestras ilustradoras preferidas, Mónica Carretero, y un haz de pequeños detalles que abren los ojos de los niños. Y también los de los adultos, en un encuentro con la infancia, esa patria del ser humano según Rilke, que nos devuelve a la esencia de cada uno de nosotros.

Asombro y magia en Juan sin miedo. La Caja del Terror

Asombro y magia en Juan sin miedo. La Caja del Terror

Uno de los valores de Álex Tormo en sus montajes infantiles es que hace protagonista al niño gracias a su amor por el teatro, su capacidad para dirigirse a ellos –por algo será que está rodeado de niñas- y al ingenio de sus cuidadas propuestas. Qué sino es más importante enseñarles a los niños que a ser ellos mismos y ayudarles a ser protagonistas de sus propias vidas. En Juan sin miedo, los niños tienen que interpretar en escena divertidos personajes: una linda brujita que quiere crear pócimas especiales, como Julia, que se metió en su papel de forma que no podía salir, riéndose tal y como Juan sin miedo le había recomendado –ji ji ji ji- o Cecilia, que hasta habló en dialecto transilvano; pero también una momia a la que se le cae la “piel higiénica”, o tener la posibilidad de mirar de frente a un esqueleto al que le castañean los dientes de hambre y frío. Los niños son siempre asombrosos, fuera y dentro del escenario, y la interacción de Tormo con ellos marca el ritmo del espectáculo. Después de esta sesión ya sabemos que “si viene un vampiro, le arranco los colmillos”, y “si viene una brujita le hago cosquillitas”… El resto de los versos son tan divertidos que mejor no desvelar la letra de la canción… Pero eso, sí, Tormo nos asegura que “el que canta, su mal espanta…”

Y es que en este montaje, quién sabe si Juan encontrará el miedo o si nada será lo que parece; si de repente Juan tendrá que enfrentarse a responsabilidades, al hecho de crecer… O quizá a que aparezca el amor, o a perderlo… O si ya todo está en nuestro corazón. Como en los cuentos, que protegen los pequeños misterios de la vida y nos inducen a iluminarlos.

El teatro une...

El teatro une… A la salida de Juan sin miedo de Álex Tormo, en el vestíbulo de La Caja del Terror

Casi todos los personajes de las fábulas son miedosos. “Un personaje de cuento es alguien que tiembla”, expresa el escritor Gustavo Martín Garzo. De frío, de placer, de pena, de miedo, y el miedo no es sino “la conciencia de la fragilidad humana y de que algo esencial está en juego, aunque haya que saber vencerlo”. Pero ¿es posible otra cosa? El mensaje de casi todos los cuentos es que hay que ser valeroso, que no quiere decir que sea negar el miedo o no sentirlo. “Coraje”, del latín Cor, significa corazón. Por eso tener coraje o ser valiente es vivir con el corazón. Como este Juan de La Caja del Terror, héroe que se enfrenta a todos los problemas que le surgen con humildad, humor y determinación, con curiosidad, con ganas de superarse. En definitiva, con la esperanza de saber quién es. “La vida es deseo y los deseos nos llevan al encuentro con los demás, nos enfrentan a lo incierto y lo desconocido del mundo”. Por eso todos temblamos sin saber la razón, quizá porque “la vida también es el temblor de lo desconocido”.

Un espectáculo con el sello de Tormo que sabrá encantar a niños y adultos que se atrevan. Porque los encantamientos se rompen con imaginación… ¿O tal vez con realidad? Oigo una voz: “Mamá, papá, tengo miedo a la oscuridad”… Y al unísono exclamamos: “Pues enciende la luz y ya”…

¡Together Forever! 

El Teatro de las Aguas, un referente en el Teatro Off de Madrid desde hace más de 15 años, ha vuelto a abrir sus puertas hace apenas también dos meses, cuidadosamente renovado y en pleno barrio de La Latina. Un espacio multidisciplinar adaptado a todo tipo de programación cultural, cursos, eventos, etc. que cuenta con un cálido hall de entrada y una librería muy particular con una colección de obras de teatro cedidas por Juan Carlos Rubio, un photocall muy “molón” y una cueva en la parte de abajo –el bar–. Y allí se dirigieron mis pies, como si me hubiera calzado las zapatillas rojas de Andersen. Con orgullo, y sin parar. “El clásico constriñe mi personalidad”. O tal vez no…

Hasta el 29 de diciembre se puede disfrutar de un montaje para toda la familia discreto, divertido e ingenioso, realizado con pocos medios y sin más pretensión que hilar bien una historia. Pero, sobre todo, bien actuado: Baila conmigo, de Teatro del Filo. Carmela (Lara Rodríguez) y Olivia (Lidia Navarro), dos chicas apasionadas por el baile, se dirigen a un examen para conseguir la beca que ofrece una importante compañía de danza. Un suceso inesperado las desviará de su primer objetivo. A mitad de camino, Olivia recibe un WhatsApp invitándola a participar en el reality de moda: “Dance with me”. El programa ofrece nada menos que la fama en sólo diez días, y Olivia, a pesar de las recriminaciones de su amiga, decide contestar. Por arte de magia o, ingeniosamente cósmico, por un agujero de gusano, aparecen en el plató, en ese espacio televisivo conducido por un excéntrico presentador: Maiky Tandú (Jesús Asensi, actor y director, entre sus trabajos destacan sus papeles en Trilogía de la juventud de Yolanda Pallín, José Ramón Fernández y Javier Yagüe dirigidas por Javier Yagüe en La Cuarta Pared, El Avaro dirigida por José Carlos Plaza, La petición de mano por Juan Pastor, Castelvines y Monteses de Aitana Galán; Círculos concéntricos, escrita y dirigida por él mismo; o la dirección de El Retablo del Dorado, La Hija del Capitán, Brieffin. Historia de un Soldado, Inauguración o DionESO Bachiller, entre otros). Y ellas son las concursantes, que se verán envueltas en una increíble y disparatada aventura en la que tendrán que hacer un recorrido a través de tres de las historias más conocidas del repertorio del ballet clásico: Giselle, Coppelia y El lago de los cisnes. Unas zapatillas mágicas. Tres comodines. Una ilusión. El público participa. Todo vale, y todo puede suceder. ¿Conseguirán ser famosas?

Una recreación de Coppélia en Baila conmigo. Teatro de Las Aguas

Una recreación de Coppélia en Baila conmigo. Teatro de Las Aguas

El espectáculo, en el que se interpretan piezas de Adam, Delibes y Chaikovski, combina, en clave de humor, danza y teatro, sirviéndose de ambas para reflexionar acerca del éxito fácil frente al compromiso y disfrute de la verdadera vocación y de uno mismo. Una frivolización del mundo de la cultura que permea en cada ámbito de nuestra vida y que confunde conceptos. Todo es mostrar, exhibir, como si el ser humano viviera en un escaparate. El éxito mal entendido, el aparente, el que sólo la televisión –gran ídolo, Rey Midas- o un papel o un trabajo imponente pueden traer, bajo el cual no hay nada más que ese envoltorio. En Baila conmigo descubrimos a dos bailarinas que aprenderán que en esto no consiste el verdadero éxito. Y mientras tanto bailaremos. Porque también en este montaje la interactuación es fundamental. Por eso Julia, sin miedo escénico, no podía faltar, convertida en juguete dentro del laboratorio del Doctor Coppelius.

Lidia Nieto es una actriz de gran sencillez en escena y por eso tal vez de gran hipnotismo. Actriz y filóloga con extensa formación en danza contemporánea, ha participado en más de treinta obras de teatro (El castigo sin venganza, dirigida por Adrián Daumas Casa de fieras y Castelvines y Monteses de Aitana Galán, Closer, bajo la dirección de Mariano Barroso, Don Juan, Verano y En la cama, por Tamzin Townsend, o Alicia en el país de las maravillas, por Ainhoa Amestoy, entre otros tantos); y ha trabajado en cine y televisión: “Herederos”, “Amar en tempos revueltos”, “La que se avecina”, “Cuéntame”, “Hermanas” o “Farmacia de guardia”, y en películas como Frágil, de Bajo Ulloa, El Quijote, de Gutiérrez Aragón, Salir pitando de Fernández Armero o Me amarás sobre todas las cosas de Chema de la Peña). En Baila conmigo es la arriesgada bailarina que prefiere la aventura y de la que sale aprendiendo una hermosa lección.

Lara Rodríguez, titulada en ballet Clásico por la Royal Academy of London y la Imperial Society of Teachers of Dance, es profesora en el Centro de Arte y Danza de Madrid y en la Escuela de Danza Broadway para niñas. En este montaje es la seria y lista Carmela, que va conociéndose a sí misma y probándose a través de este improvisado e inesperado suceso.

Baila conmigo viene casi a contarnos que no permitamos que el mundo instintivo tome posesión de nosotros, pero tampoco que nos separemos de él, porque si lo hacemos, perderemos el deseo, o las sorpresas que la vida nos ofrezca…

 

 

 

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Acerca de Alexis Fernández

Me llamo Alexis, soy periodista y experta en comunicación cultural. Trabajo desde hace doce años en el ámbito de la comunicación de las artes escénicas y de la música, pero antes he ejercido como reportera a pie de calle y a mano siempre de un bolígrafo, como redactora de Cultura y Espectáculos y también como discreta crítico de teatro. Puedo decir, modestamente, que mi experiencia me avala, que algunas cosas ya las he visto y otras aún no alcanzo a ver. Pero, al igual que me conmueven las vistas desde una montaña y los tejados, me gusta sentir que estoy en la Summa Cavea de un teatro -el lugar destinado antiguamente a las mujeres y los niños, la parte de arriba-, mirarlo todo desde allí, sin prejuicios, contemplar un pedacito de mundo contenido en un escenario y disfrutar...
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